Resumen
La
opinión pública mundial, cada vez más concienciada con los retos
que suponen la sostenibilidad y el cuidado del medio ambiente,
demanda acciones eficaces en la gestión de los residuos y el cuidado
del medio ambiente. La Comunidad Educativa tiene bastante que decir y
hacer al respecto. La crisis climática que padece el planeta es un
hecho y es necesaria una actuación general desde todos los sectores
de la sociedad, en particular desde el ámbito educativo como
impulsor de individuos comprometidos en la defensa del medio
natural.
***
1.
Emergencia climática
El
Gobierno
de Canarias por acuerdo del Consejo de Gobierno de 30 de agosto de
2019 declara la Emergencia
Climática en la Comunidad Autónoma Canaria.
¿Qué significa y qué se pretende con
esta medida?
En su
primer punto nos aclara que:
“...para
comprometer de ahora en adelante todas las políticas del Gobierno de
Canarias, y de las administraciones públicas canarias, que puedan
contribuir a frenar la amenaza mundial que entraña el cambio
climático.”
Con lo cual está concerniendo a la administración educativa en
particular.
Se
trata de “iniciar
de inmediato las actuaciones necesarias para elaborar y aprobar, en
el plazo más breve posible, una Ley
Canaria de Cambio Climático”
y
“La
elaboración del proyecto de ley se hará procurando la mayor e
intensa colaboración y participación
activa de toda la sociedad canaria y asimismo de la comunidad
científica del Archipiélago”.
Esta
declaración, mejor dicho, la ley que le sucederá tendrá un impacto
importante en la gestión de recursos naturales
y, en general, en todos los aspectos que inciden en la degradación
del medio natural, tales como la emisión de gases de efecto
invernadero (GEI), con el objetivo de conseguir la descarbonización
de la economía canaria antes de 2035. Evidentemente, es un objetivo
muy ambicioso, que supone un cambio radical en el modelo de producción
energética y, por ende, en la economía, pero no nos queda otra y el
tiempo corre en contra nuestra.
Concretamente
los objetivos son:
i) El
pleno autoconsumo eléctrico y la movilidad sostenible, lo antes
posible.
ii)
La
implementación de mecanismos de absorción de carbono en los medios
físicos de Canarias (marinos, terrestres y atmosféricos), de manera
que se alcance la emisión neta cero de gases de efecto invernadero.
iii)
La
reducción de la demanda de energía hasta consumos sostenibles.
iv)
El
aumento de la eficiencia energética y de las instalaciones de
producción de energías renovables.
v)La
creación de espacios educativos y de información a la población
sobre la emergencia climática.
vi)
El apoyo especial a la investigación científica básica y aplicada
y al desarrollo tecnológico en materia de cambio climático, y su
impacto en la región de Canarias.
El
punto v) nos concierne directamente a la comunidad educativa en la
concienciación sobre el problema al que nos estamos enfrentando. El
mundo es un ecosistema en sí mismo,
un inmenso ecosistema.
2. la
hipótesis gaia
La
hipótesis
Gaia fue
formulada
en 1969 por el
químico
James
Lovelock,
que
se dio
cuenta que en la
Tierra no se estaba
verificando el segundo
principio de la Termodinámica,
por el cual la entropía
(el desorden) total de un sistema siempre va en aumento (un
generador, por ejemplo, de aire acondicionado mantiene la casa
fresquita pero, a cambio, disipa una cantidad enorme de calor al
exterior).
De
hecho, la vida parece contradecir el
segundo
principio de
la Termodinámica, pues
contrariamente
a lo que debería haber
ocurrido
(equilibrio químico con atmósfera mayoritariamente formada por CO2)
antes de la revolución industrial, el CO2
global
terrestre no aumentaba sino que se mantenía en márgenes reducidos.
En
las primeras teorías sobre
el origen de la vida en La Tierra se
comenzó pensando que ésta,
la vida, se debía a unas
condiciones favorables
determinadas en el planeta, a
las cuales se había adaptado la misma.
Gaia cambia
el punto de vista: lo que
plantea es que la
Tierra es como un gigantesco ser vivo que se autorregula (se dieron
unas condiciones iniciales que hicieron posible la vida y, a partir
de ahí, es la propia vida la que va modificando las condiciones para
que se siga manteniendo la vida). La
vida invierte
el segundo principio de la termodinámica a nivel local, produciendo
orden en lugar de desorden (pero aumentando el desorden en el
ambiente, consumiendo energía), con las largas cadenas de
aminoácidos capaces de autorreplicarse,
permitiendo, a través de mutaciones, novedades que se mantienen y
reproducen.
El
premio nobel de química de 1977, Ilya
Prigogine, (y su escuela
de Bruselas) planteó
en 1967 el concepto de estructuras
disipativas que generan
orden a partir del caos, produciendo diferenciaciones temporales o
espaciales que rompen simetrías y homogeneidades producidas por el
aumento de entropía: “los procesos en situaciones
próximas al equilibrio producen destrucción de estructuras,
mientras que en situaciones lejanas al equilibrio generan aparición
de estructuras”.
 |
En el jardín de don Eloíno |
3.
los datos
Parece
que la vida tiene, a nivel local, factores que la favorecen, pero los
cambios drásticos que estamos introduciendo a marchas forzadas en
las condiciones climáticas de la
Tierra, están obligando al planeta a variar de forma sustancial las
posibilidades y
la forma de
la
vida en el
mismo.
Esto ya ha ocurrido en otros períodos de la historia del planeta,
como hace 65 millones de años, donde se cree que un meteorito de
dimensiones considerables impactó
sobre la península del Yucatán, en Méjico,
provocando cataclismos como tsunamis, incendios y (lo
más
terrible) una emisión masiva de azufre a la atmósfera, lo que
supondría, a la postre, un enfriamiento planetario por ocultamiento
de la luz solar.
Se
calcula que, aproximadamente, desapareció el
75%
de la vida presente en aquel entonces. Este
período no es el único (actualmente se consideran al menos cinco
glaciaciones),
aunque sí uno
de los
más importante entre los momentos críticos en la evolución de la
vida en la Tierra. Lo
que quiero decir, es que la vida puede ser que no desaparezca como
tal pero sí como la entendemos hoy.
- En
la actualidad, no
sólo la superpoblación
mundial
(que
deja
corta
la hipótesis malthusiana)
demanda
fuentes de alimentación de forma siempre creciente. También
el
consumo
energético
es
insaciable
mediante la apropiación de recursos fósiles, con
la consiguiente generación de gas invernadero e ingentes cantidades
de desechos imposibles de gestionar, lo
que ha
disparado la cantidad de CO2
en la atmósfera. Por lo visto, dicha concentración de CO2
es la mayor en los últimos 10000 años. Según
relata el artículo del
diario La
Vanguardia,
hace 200 años, al comienzo de la Revolución Industrial, la
atmósfera terrestre tenía 250 partes de CO2
por millón (ppm), en la década de 1960 iba por las 300 ppm,
mientras que en el año 2019 (mayo) se detectaban 415’39
ppm. El
problema más inmediato que conlleva tan altas tasas de CO2
atmosférico, está asociado al llamado “efecto
invernadero”:
el gas
CO2
actúa como el cristal o el plástico de un invernadero que deja
entrar el calor del Sol, al tiempo que evita que se disipe. Tal
efecto, cuando se produce de forma natural, mantiene la temperatura
media de La Tierra en unos 14ºC, en lugar de los -18ºC
esperados,
lo
que posibilita
la vida, pero una elevación significativa de la cantidad de CO2
atmosférico supone, como consecuencia, una elevación de la
temperatura terrestre en varios grados, lo que actúa como factor
desestabilizador del equilibrio climático, produciendo
el
deshielo
de
los casquetes polares (con aumento del nivel del mar) y alteraciones
meteorológicas
importantes. Ya
lo advertía en 1982 John Gribbin en
“El clima
futuro”
- Por
otro lado la cantidad
ingente de residuos
generados para
el consumo humano,
muchas veces simplemente envases no degradables, de los cuales se
podría prescindir y
que son
de
muy difícil reciclaje, contribuyen a la degradación medioambiental
de forma muy significativa con los microplásticos
que irremediablemente
se han introducido en la cadena trófica, envenenando los
mares, las especies animales que los habitan y, finalmente, a
nosotros mismos.
- Extinción
masiva de especies
vegetales
y animales
por
incendios (Australia
recientemente),
destrucción indiscriminada de espacios naturales (Amazonas),
tráfico ilegal de especies protegidas (que mueve al año unos
veinte mil millones de euros, siendo junto con el tráfico de
drogas, la trata de personas y el tráfico de armas, de los negocios
más lucrativos para las mafias)...No
sé quien dijo una vez que la extinción de una especie era como si
nunca se hubiese compuesto la quinta sinfonía, creemos
que es mucho peor. Hay
que tener en cuenta un factor muy importante para nuestra vida y es
que el aumento de los gases invernadero por deforestación y
contaminación marina supone también la desaparición de oxígeno
del aire que respiramos: los
mayores productores de O2
planetario son los mares, al tiempo que también son los principales
sumideros de CO2.
4.
Reacción de la comunidad internacional
En 1997
se firmó en Kioto, Japón, un protocolo por el que los
suscribientes se comprometían a reducir al menos un 5% la emisión
de los gases de efecto invernadero (dióxido de carbono, metano,
óxido nitroso y gases fluorados) entre los años 2008 y 2012. No
parece mucho, pero además grandes potencias como EEUU, China y
Australia o no lo ratificaron o no lo están cumpliendo. El segundo
protocolo de Kioto pretende
conseguir reducir la emisión de los gases invernadero en un 20% en
el período 2013/20. Europa (aunque
no todos los países de europeos tienen la
misma cuota asignada) sí
parece estar cumpliendo con el compromiso, pero las potencias antes
nombradas no, aunque una de
las potencias emergentes que
más gases invernadero
produce, la
India, ratificó la enmienda
del protocolo de Kioto
en la cumbre de Doha en
2017.
5. Desde
la labor docente
La
concienciación del alumnado que debemos promover como docentes y que
la declaración de emergencia climática del Gobierno de Canarias nos
implica de lleno, conlleva actuaciones concretas en nuestra labor
docente. Hay que recordar que el artículo 26 del Título II
(derechos y deberes) del actual Estatuto de Canarias (2018)
establece en el punto 1: Todas las personas tienen derecho a vivir
en un medio ambiente equilibrado, sostenible, sin
contaminación y respetuoso hacia la salud, y a gozar de los recursos
naturales y del paisaje terrestre y marino en condiciones de
igualdad, realizando un uso responsable de los mismos. Asimismo, en
los términos que determinen las leyes, tienen el correlativo deber
de protegerlo y mejorarlo para las generaciones presentes y futuras,
así como soportar las limitaciones que tal protección puedan
afectar a sus intereses.
Además
entre los fines del sistema educativo español, el artículo 2 de la LOE/LOMCE
establece el apartado e): La
formación para la paz, el respeto a los derechos humanos, la vida en
común, la cohesión
social, la cooperación y solidaridad entre los pueblos así como la
adquisición
de valores que propicien el respeto hacia los seres vivos y el medio
ambiente, en particular al valor de los espacios forestales y el
desarrollo sostenible.
La
Consejería de Educación lleva a cabo numerosos proyectos de
concienciación
medio ambiental, tales como la
RedECOS
(Red
Canaria de Centros Educativos para la Sostenibilidad)
que
pretende servir de instrumento a los centros educativos
para implementar la educación ambiental, involucrando a
toda la comunidad escolar. La metodología utilizada es la
ecoauditoría
ambiental que
a través de la evaluación y diagnóstico participativo de la
situación de partida, da paso a la puesta en marcha de actuaciones
de mejora para su posterior evaluación. Este proceso se realiza con
el compromiso, no sólo del alumnado sino de los padres y madres, del
personal no docente y por supuesto del profesorado.
La
ecoauditoría
escolar es un proceso educativo en el que, a través de la
participación de todos los colectivos integrantes de la comunidad
escolar, se evalúa y diagnostica la calidad ambiental del centro
para, a partir de este diagnóstico, promover una serie de
actuaciones tendentes a mejorar los problemas ambientales detectados.
Se trabaja, entre otros, los siguientes temas: la correcta gestión
de la energía, de los materiales y los residuos, del agua, el ruido
y la movilidad, la calidad ambiental, el respeto al entorno humano y
material en el centro
También
en este curso escolar 2019/20, la Consejería de Educación está
llevando a cabo un interesante proyecto de sensibilización de la
población escolar en el cuidado de las mascotas.
A
nivel insular, el programa RECICOLE
de colaboración entre centros educativos de la
isla
y el Cabildo de
Lanzarote,
permite el reciclado selectivo de material desechable resultado de la
actividad escolar.
Es
interesante la introducción de la recogida para el reciclado del
material de escritura (proyecto
ARBoL),
que
viene de una genial iniciativa
puesta en marcha en el año 2015 por un grupo de estudiantes del
CFGS Química Ambiental del IES Politécnico Las Palmas, para
colaborar con el programa creado por la Fundación TerraCycle
y
Bic
para
la recuperación y reciclaje de elementos de escritura que han
llegado al final de su vida útil.
Todas
estas iniciativas de reciclado son muy importantes en la
labor
de concienciación ambiental escolar. Ahora, la nueva fase es más
ambiciosa, necesaria y complicada: la aminoración
significativa
de los elementos desechables y contaminantes.
Ya
no
basta
con intentar reciclar, mejor no generar elementos que haya que
reciclar y que contaminan no sólo su residuo, sino también el
proceso de creación industrial de los mismos. En
ese sentido, Canarias será la primera región española
que prohibirá a partir de l
de enero de 2021 los envases no retornables de un sólo uso.
Actualmente,
en el itinerario de la Educación de Adultos contamos con el Bloque
El Medio Natural del
tramo IV de la FBPI donde
tratamos los problemas medioambientales,
los equilibrios rotos en los ecosistemas y se fomenta el debate y
concienciación de adultos que, a su vez, son padres y madres
transmisores de valores a sus propios hijos.
En
la educación profesional, la
asignatura Iniciativa
Emprendedora incide en la
responsabilidad social de
las empresas, que tienen
que encontrar el equilibrio entre la generación de beneficios
económicos y la sostenibilidad medioambiental según la normativa
legal y en base a criterios éticos. En
la EA Pancho Lasso,
el colectivo Papa
cría ha expuesto “Huellas
de la ignorancia”
basada en el trabajo de artistas canarios de obras hechas con la
basura que se ha recogido en
diversos lugares de la isla. El artista y profesor Pepe
Vera ha realizado la
exposición “Los nombres del mar”
con obras realizadas con jallos encontrados
en las playas de la isla, concienciando
del peligro de los microplásticos.
En
general, desde nuestro compromiso social con la educación estamos
involucrados en este desafío global en el que nos jugamos todo.
Bibliografía
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RBA
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“Retrato de la extinción”.
Aves y Naturaleza (revista de SEO/BirdLive,
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